Desde el cielo,
te observo,
aunque estés lejos,
al amor me aferro,
estás unida a él,
más un quererte sin querer,
más un cierto tiempo,
por el que no te quise más que al cielo,
veo como tú lo admiras,
pero a ti misma no te miras,
veo que eres mejor,
tienes un gran corazón,
te acompaña la razón,
te desvive tu amor,
porque aunque te acompaño en el camino,
no vamos por el mismo,
es un sentimiento de amor,
que aunque se quiera no lo puede remediar el corazón.
Cuándo llega el invierno, solo siento el viento,
aquella ilusión que dejaste en el firmamento,
y aunque sea cierto,
te añoro,
por eso de los recuerdos me despojo,
dejo a atrás,
lo que me diste para olvidar,
un beso que me diste,
una mirada que perdiste,
cuándo azota el viento,
nada más me aferro,
a no quererte,
pero con solo verte...
no deja de ser cierto,
que te quiero,
más que al cielo.
No sé por qué te quiero,
no sé por qué te busco,
es como un susurro,
que obedezco,
como si fuera mi maestro,
no sé por qué te quiero pero se que te quiero,
eres perfecta,
eres como una damisela,
te quiero por el corazón,
no por otra razón.
La tristeza me oculta,
que tu eres algo más que una luna,
que tu eres mi epicentro,
y no vuelvo a estar bien por dentro,
te veo,
pero lo que encuentro es niebla,
esa niebla que te oculta hasta la cosa más negra.
Pero aunque no sepa por donde camino,
mi camino está contigo.
Te veo allí,
pero ¿Volverás a confiar en mí?
no sé,
pero al acercarme a ti ni lo pensé,
ya solo te queria ver,
para creer en ti y ser,
como quiero que te enamores de mi
como me enamoré de ti.
Reintento encontrarte,
pero aunque no te encuentre no dejaré de buscarte,
estuve apunto de dejarlo,
pero me detuvo algo,
tu amor,
recordé tu amor, el que me ayudó,
ese amor fue la razón por la que al final te encontré,
y ahora te veo otra vez,
pero no igual,
te veo entre los demás no con los demás.
Espero ahí esperando,
a veces, ni conmigo hablo,
solo pienso en encontrarte otra vez,
pero por más que lo piense no lo puedo creer,
no puedo creer que te hayas ido, mis lágrimas me inundan,
en ese río de desesperación, que ni el cielo cura,
todo es odio y amargura,
solo pienso en ti pero ni la medicina más bruta,
me sacaría de esta amargura.
Más mi pasión y mi esperanza eran más fuertes que mi amor irrefutable por la vida,
mi corazón,
ya solo sentía dolor,
amaba la idea de confiarte y no dejarlo nunca, pero aún así temía acabar en amargura,
admiraba el inmenso cielo,
pero solo para intentar otra vez cumplir mi sueño,
aunque por más que te quiera,
ese dolor se aferra,
se aferra porque solo pienso en perderte,
y sin ti no me siento completamente,
solo quiero que no te vayas,
porque yo creo que nunca fallas.